Quédate tranquila

Mientras la llama de tu recuerdo permanezca encendida en mi interior
Y pensándote, los minutos se hagan eternos e insuficientes
Cuando en mis venas, sangre ardiente sienta fluir
Y no pueda respirar porque algo presiona mi pecho.
Quédate tranquila
Si algún verso te dedico
Y una de mis palabras te estremece.
Cuando la casualidad te hable de mi
Y ese pensamiento te haga sonreír.
Quédate tranquila
Si en la noche me atravieso en tus sueños
Y velando tu descanzo te extiendo un beso.
Sabes bien que eres motivo de mi inquietud
Y de mi alegría y mi esperanza y mis tropiezos.
Quédate tranquila
Estoy atado a tu ternura
Y a la hermosura de tu boca.
A los delicados pliegues de tu piel
Y a toda tu humanidad.
Quédate tranquila,
Si llegas a saber de mi,
será porque aún te siento aquí.

