lunes, noviembre 17, 2008

La distancia principio o fin del olvido

Entendiéndose por distancia únicamente la idea material de que cualquier cuerpo físico se encuentra lejos de otro partiendo de algún punto de referencia, la distancia implicaría ausencia de contacto o estímulo y por ende de reacción. Principio del olvido dirían muchos y los más audaces lo tomarían como punto de partida.

La distancia, a la que llamaremos PELONA, en alusión a un ser mítico de la cultura ecuatoriana y por la símil que existe entre estas, por su fealdad y por sus intenciones maléficas, tienen entre suss fines nada cuestionables -en principio- uno en particular, por el que se le dio ese apelativo y es precisamente la evocación a todas las fuerzas siniestras, para evitar que dos personas se encuentren luego de verse separadas por su intromisión y así atraer el olvido.

Las secuelas de su paso y su enfermiso accionar la mayoría de las veces ponen en tela de duda el verdadero sentir de una persona. Y es que la PELONA, sabe como manipularnos y enredarnos en cuentos sin sentido, para volvernos esclavos del miedo y una vez así postrarnos a la incredulidad de un posible reencuentro.

No permitas que el olvido se apodere de ti, así como un tumor maligno lo hace de un debilitado cuerpo, sin defensas ni argumentos. Debes ser fuerte y luchar muy duro para evitar que ese cáncer acabe con ese hermoso sentimiento.

Pues si la PELONA construye una brecha entre dos personas, dejemos que los recuerdos, los pensamientos y las palabras (fuente interminable de emociones) construyan un gran puente de salvación. Solo así será el principio de una nueva historia.

Las palabras nos acercan y nos revelan.

Déjame ver lo que hay en ti.